lunes, 4 de octubre de 2010

SAN FRANCISCO DE ASÍS

Nació en Asís (Italia) en 1182. Su madre se llamaba Pica y fue sumamente estimada por él durante toda su vida. Su padre era Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: "el pequeño francesito". Cuando joven a Francisco lo que le agradaba era asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Su padre tenía uno de los mejores almacenes de ropa en la ciudad, y al muchacho le sobraba el dinero. Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo. Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.

Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?". Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro. La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado. Él comentaba: "Sí, estoy enamorado y es de la novia más fiel y más pura y santificadora que existe". Los demás no sabían de quién se trataba, pero él sí sabía muy bien que se estaba enamorando de la pobreza, o sea de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Y se fue convenciendo de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres. Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás. Desde aquel día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales y a los pobres. Y les regalaba cuanto llevaba consigo.

Un día, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: "Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de la iglesia de San Damián, que estaban muy deterioradas, y se fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, pidiéndole que lo dejara quedarse allí ayudándole a reparar esa construcción que estaba en ruinas. El sacerdote le dijo que le aceptaba el quedarse allí, pero que el dinero no se lo aceptaba (le tenía temor a la dura reacción que iba a tener su padre, Pedro Bernardone) Francisco dejó el dinero en una ventana, y al saber que su padre enfurecido venía a castigarlo, se escondió prudentemente. Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero conseguido con las telas que había vendido. El prelado devolvió el dinero al airado papá, y Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos". El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.

Se fue por los campos orando y cantando. Unos guerrilleros lo encontraron y le dijeron: "¿Usted quién es? – Él respondió: - Yo soy el heraldo o mensajero del gran Rey". Los otros no entendieron qué les quería decir con esto y en cambio de su respuesta le dieron una paliza. Él siguió lo mismo de contento, cantando y rezando a Dios. Después volvió a Asís a dedicarse a levantar y reconstruir la iglesita de San Damián. Y para ello empezó a recorrer las calles pidiendo limosna. La gente que antes lo había visto rico y elegante y ahora lo encontraba pidiendo limosna y vestido tan pobremente, se burlaba de él. Pero consiguió con qué reconstruir el pequeño templo. La Porciúncula. Este nombre es queridísimo para los franciscanos de todo el mundo, porque en la capilla llamada así fue donde Fracisco empezó su comunidad. Porciúncula significa "pequeño terreno". Era una finquita chiquita con una capillita en ruinas. Estaba a 4 kilómetros de Asís. Los padres Benedictinos le dieron permiso de irse a vivir allá, y a nuestro santo le agradaba el sitio por lo pacífico y solitario y porque la capilla estaba dedicada a la Sma. Virgen.

En la misa de la fiesta del apóstol San Matías, el cielo le mostró lo que esperaba de él. Y fue por medio del evangelio de ese día, que es el programa que Cristo dio a sus apóstoles cuando los envió a predicar. Dice así: "Vayan a proclamar que el Reino de los cielos está cerca. No lleven dinero ni sandalias, ni doble vestido para cambiarse. Gratis han recibido, den también gratuitamente". Francisco tomó esto a la letra y se propuso dedicarse al apostolado, pero en medio de la pobreza más estricta. Cuenta San Buenaventura que se encontró con el santo un hombre a quien un cáncer le había desfigurado horriblemente la cara. El otro intentó arrodillarse a sus pies, pero Francisco se lo impidió y le dio un beso en la cara, y el enfermo quedó instantáneamente curado. Y la gente decía: "No se sabe qué admirar más, si el beso o el milagro".

El primero que se le unió en su vida de apostolado fue Bernardo de Quintavalle, un rico comerciante de Asís, el cual invitaba con frecuencia a Francisco a su casa y por la noche se hacía el dormido y veía que el santo se levantaba y empleaba muchas horas dedicado a la oración repitiendo: "mi Dios y mi todo". Le pidió que lo admitiera como su discípulo, vendió todos sus bienes y los dio a los pobres y se fue a acompañarlo a la Porciúncula. El segundo compañero fue Pedro de Cattaneo, canónigo de la catedral de Asís. El tercero, fue Fray Gil, célebre por su sencillez. Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba. En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: "No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el evangelio". Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad, junto a la iglesia de la Porciúncula. Dicen que Inocencio III vio en sueños que la Iglesia de Roma estaba a punto de derrumbarse y que aparecían dos hombres a ponerle el hombro e impedir que se derrumbara. El uno era San Francisco, fundador de los franciscanos, y el otro, Santo Domingo, fundador de los dominicos. Desde entonces el Papa se propuso aprobar estas comunidades.
A Francisco lo atacaban a veces terribles tentaciones impuras. Para vencer las pasiones de su cuerpo, tuvo alguna vez que revolcarse entre espinas. Él podía repetir lo del santo antiguo: "trato duramente a mi cuerpo, porque él trata muy duramente a mi alma".

Clara, una joven muy santa de Asís, se entusiasmó por esa vida de pobreza, oración y santa alegría que llevaban los seguidores de Francisco, y abandonando su familia huyó a hacerse moja según su sabia dirección. Con santa Clara fundó él las hermanas clarisas, que tienen hoy conventos en todo el mundo.
Francisco tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales. Las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz, por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en el monte una mirla venía a despertarlo con su canto cuando era la hora de la oración de la medianoche. Pero si el santo estaba enfermo, el animalillo no lo despertaba. Un conejito lo siguió por algún tiempo, con gran cariño. Dicen que un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente.

Francisco se retiró por 40 días al Monte Alvernia a meditar, y tanto pensó en las heridas de Cristo, que a él también se le formaron las mismas heridas en las manos, en los pies y en el costado. Los seguidores de San Francisco llegaron a ser tan numerosos, que en el año 1219, en una reunión general llamado "El Capítulo de las esteras", se reunieron en Asís más de cinco mil franciscanos. Al santo le emocionaba mucho ver que en todas partes aparecían vocaciones y que de las más diversas regiones le pedían que les enviara sus discípulos tan fervorosos a que predicaran. Él les insistía en que amaran muchísimo a Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica, y que vivieran con el mayor desprendimiento posible hacia los bienes materiales, y no se cansaba de recomendarles que cumplieran lo más exactamente posible todo lo que manda el santo evangelio.


Francisco recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: "El Amor no es amado". Las gentes le escuchaban con especial cariño y se admiraban de lo mucho que sus palabras influían en los corazones para entusiasmarlos por Cristo y su religión.
Dispuso ir a Egipto a evangelizar al sultán y a los mahometanos. Pero ni el jefe musulmán ni sus fanáticos seguidores quisieron aceptar sus mensajes. Entonces se fue a Tierra Santa a visitar en devota peregrinación los Santos Lugares donde Jesús nació, vivió y murió: Belén, Nazaret, Jerusalén, etc. En recuerdo de esta piadosa visita suya los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa. Por no cuidarse bien de las clientísimas arenas del desierto de Egipto se enfermó de los ojos y cuando murió estaba casi completamente ciego. Un sufrimiento más que el Señor le permitía para que ganara más premios para el cielo.

San Francisco, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia. Su saludo era "Paz y bien".

Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.

Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo y en todos los países de la tierra se venera y se admira a este hombre sencillo y bueno que pasó por el mundo enseñando a amar la naturaleza y a vivir desprendido de los bienes materiales y enamorados de nuestra buen Dios. Fue él quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.

martes, 14 de septiembre de 2010

LOS ESTIGMAS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

LOS ESTIGMAS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

A mediados de setiembre de 1124, Francisco de Asís se retira para meditar y ayunar en el monte Alverno, cerca de Arezzo, en Toscana. A su vuelta, lleva en su cuerpo heridas parecidas a las de Cristo en la cruz: herida de lanza en el costado, marcas de clavos en los pies y en las manos, lo que llamamos estigmas.

Francisco esconde sus heridas, vuelve a ponerse los zapatos, que se había se sacado desde que había comenzado a predicar. En vano: el fundador de la orden de los Franciscanos, ya ilustre, no puede esconder durante mucho tiempo lo que sucedió.

Jamás se había visto algo semejante. Hasta el siglo XVIII, se llamaban estigmas las incisiones practicadas por la fieles paganos en honor a sus dioses o las marcas en formas de cruz que los primeros cristianos se hacían en los brazos para testimoniar su fe. Todavía se habla de los estigmas de una enfermedad o de un vicio. Sin embargo, las heridas infligidas al cuerpo de San Francisco son, sin lugar a duda, de origen sobrenatural.

La aparición del serafín

A pesar de todas las divergencias en los detalles, todos los relatos de sus compañeros o de los primeros biógrafos concuerdan: Francisco vio llegar, quizás mientras estaba en estado de éxtasis, a un serafín ‑ángel con las alas luminosas y en llamas‑ que parecía crucificado. Según San Buenaventura, el ángel «tenía los pies y las manos extendidos y atados a una cruz, y sus alas estaban dispuestas de tal forma que dos se extendían para volar y las otras dos le cubrían todo el cuerpo». El santo, impresionado, medita una vez más acerca de la crucifixión y ve aparecer sus estigmas. Por lo tanto éstos no le fueron infligidos por el ángel, sino por su amor por Cristo martirizado. Sólo el hermano León, compañero del santo, mucho después de un primer relato muy sobrio y sin detalles, le dice a un franciscano inglés, Pierre de Tewkcsbury, que el serafín <tocó duramente» a Francisco. Esta explicación les conviene más a los fieles, sedientos de todo lo maravilloso, pero poco dados a aceptar que los estigmas pudieron aparecer espontáneamente. La iconografía la mejora aún más: Giotto, Brueguel, Durero y luego los Carracci muestran a Francisco arrodillado frente al ángel crucificado, desde el qué parten haces luminosos, verdaderas flechas de fuego. Son ellas y no una fuerza interior, las que dejan en su cuerpo las marcas de la Pasión de Cristo. Paradójicamente, la intervención física del ángel es una racionalización, según señala Francisco de Sales a comienzos del siglo XVIII.

Los estigmas pueden ser:
Visibles o invisibles; sangrientos o no; permanentes, periódicos (generalmente resurgiendo en días o temporadas asociadas con la pasión de Cristo) o transitorios. Los estigmas invisibles pueden causar tanto dolor como los visibles. Los estigmas pueden permanecer muchos años, como el caso del Padre Pío, quien los llevó por 50 años y fue el primer sacerdote que se conoce estigmatizado. (San Francisco tenía las estigmas pero no era sacerdote). Al morir sus estigmas desaparecieron milagrosamente.  Otros estigmatizados: Santa Rita de Cascia, Sta. Teresa Neuwman, Sta. Gema Galgani, Sta. Faustina (estigmas invisibles) y muchos otros (más de 60 de ellos han sido canonizados).

Los estigmas pueden ser don de Dios (como en los santos) o falsificación, en algunos casos de carácter diabólico. Es por eso que la iglesia ha establecido criterios para determinar la autenticidad de los estigmas. Algunos criterios: Las llagas están localizadas en los lugares de las cinco llagas de Cristo.

Esto no ocurre por histeria ni hipnotismo; los estigmas no se infectan; aparecen espontáneamente en el cuerpo mientras la persona está en éxtasis; no ceden ante el tratamiento médico; sangran copiosamente y por largos períodos;  Están acompañados de fuertes dolores tanto físicos como morales (La falta de dolor es una mala señal que pone en duda la autenticidad de los estigmas porque, de ser auténticos, son participación en los sufrimientos de Cristo). Los estigmas auténticos no se pueden explicar por causantes naturales. Además, la persona practica la virtud heroicamente, particularmente un gran amor a la humildad y a la cruz. La Iglesia no canoniza a nadie tan solo por ser estigmatizado.   Algunos parasicólogos niegan toda obra sobrenatural y la pretenden vanamente de explicar los estigmas produciendo imitaciones. La Iglesia, al canonizar santos que han llevado estigmas, reconoce en ellos la autenticidad de una experiencia sobrenatural.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Reliquias de San Francisco Solano en Piura

Iniciando una gira por todo el Perú El día jueves 02 de septiembre llegaron a nuestra ciudad de Piura las reliquias de San Francisco Solano, el santo franciscano de la alegría, que recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo. Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas.

En el aeropuerto de la ciudad fueron recibidos por los religiosos franciscanos, Inmediatamente después fueron trasladados a la iglesia y convento de San Francisco, para su exposición y veneración.

El día de viernes 03, por la mañana en solemne procesión las reliquias fueron llevadas al colegio Hogar San Antonio, donde se le brindó un cálido recibimiento. A las nueve de la mañana se inició la misa concelebrada, presidida por el Ministro Provincial Fray Emilio Carpio Ponce, Fray Anselmo Díaz Rodríguez y los sacerdotes del convento de San Antonio.

Terminada la misa se realizó el homenaje del colegio donde participaron los diversos grupos de de la institución. Cabe destacar la representación a través de bailes de los diversos momentos de la vida del santo y de los distintos lugares del Perú, Argentina, Paraguay y Uruguay, presentados por el taller de danzas del Colegio Hogar San Antonio, lugares donde el santo donde realizó su labor evangelizadora.

Por la tarde en solemne procesión las reliquias fueron trasladadas hasta la parroquia del Santísimo Sacramentos donde fueron recibidos por su Párroco Padre José Guillermo Uhen, inmediatamente después del santo Rosario a las 7 de la noche se llevó a cabo una Misa concelebrada, presidida por el Párroco.

Durante su homilía el Padre Uhen, manifestó la alegría que sentía de tener en la parroquia las reliquias de un santo extraordinario que permitió la evangelización del Perú. Dijo entre otras palabras que si hoy el pueblo peruano profesa la religión católica es por santos como San Francisco Solano que se dedicaron a evangelizar al Perú.

Por el padre Rodolfo Avalos, sacerdote de la iglesia de San Francisco, dio a conocer a grandes rasgos vida y algunos de los muchos milagros que realizó en vida San Francisco Solano. Por su parte el Ministro Provincial, agradeció los homenajes indicando que Piura, por ser la primera ciudad a la que llegó el santo había sido escogida para iniciar la peregrinación por todo el Perú, como parte de los actos celebratorios de sus 400 años de gloriosa partida al cielo. Piura ha sido una ciudad privilegiada por la que han pasado los primeros misioneros que ingresaban por Paita, para luego seguir viaje hasta la entonces Villa de Piura y de allí partir para los diversos lugares del país para realizar su labor misionera y evangelizadora.

Las actividades del día viernes finalizaron pasada las 8.30 de la noche, con la veneración de las reliquias.

El día sábado 04 a la 5. 30 de la tarde en la Iglesia de San Francisco de Asís, se realizó Misa Concelebrada por sacerdotes franciscanos, presidida por el Ministro Provincial Fray Emilio Carpio Ponce OFM.

En su homilía Fray Emilio Carpio, comenzó comentando las lecturas escogidas, pasando luego a hacer una muy detallada semblanza de San Francisco Solano, resaltando el hecho de su paso por Paita y Piura, así como su recorrido por el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indígenas. Su viaje más largo, que fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas. Su extraordinaria facilidad para aprender los dialectos de los indios. A las pocas semanas de estar con ellos ya le entendían todos admirablemente sus sermones, sin olvidar que cuando estaba en Europa durante peste que asoló toda Europa con la pérdida de miles de vidas, Francisco se dedicó a atender a los enfermos más pobres abandonados. Él también se contagio pero prodigiosamente quedó curado. En otro momento de su disertación el Ministro Provincial habló de su estadía en Trujillo donde pronosticó terremotos que luego ocurrieron y de sus últimos año en Lima, así también de que las reliquias de San Francisco Solano se encuentran en la iglesia de San Francisco de Lima donde se guardan todas las cosas que el usó, incluso la Cruz que siempre le acompañó en todos sus misiones y les invito a que las visiten.

Pidió la intersección de San Francisco Solano para que nos libere de todo mal y nos dé un corazón puro. Pidió que nos hagamos siempre la señal de la Cruz, en la frente para que nuestros pensamientos sean los mejores, en el corazón para que nuestros afectos sean los más tiernos y los más generosos, en la boca para que nunca ofrendamos ni dañemos a nadie Pidió a San Francisco nos conceda la salud y la paz

Al Final de la Misa se impartió la bendición con las Reliquias de San Francisco Solano.


Francisco Rosas Castillo

jueves, 2 de septiembre de 2010

San Francisco Solano



San Francisco Solano, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España. Su padre era alcalde de la ciudad, y desde muy pequeño se caracterizó por su habilidad en poner paz entre los que se peleaban.    Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana, porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco de Asís. Los primeros años de sacerdocio los dedicó a predicar con gran provecho en el sur de España, para lo cual  se preparaba mucho, haciendo oración.

Cuando llegó a Andalucía la peste del tifo negro Francisco y su compañero Fray Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más abandonados.
Fray Buenaventura se contagió y murió (hoy en día  es santo) luego se contagió también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir para la eternidad, pero luego, de la manera más inesperada, quedó curado.    

Cuando el rey Felipe II, pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica, fue enviado a extender la religión por estas tierras. Fue una gran alegría para su corazón.

Recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo.-    Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas.
En sus  viajes de misionero, lograba aprender con extraordinaria facilidad los dialectos de aquellos indios.  A las dos semanas de estar con ellos ya le entendían todos admirablemente sus sermones. Sus compañeros misioneros se admiraban grandemente de este prodigio y lo consideraban un verdadero milagro de Dios.

Pero lo más admirable es que las tribus de indios, aun las más belicosas, y opuestas a los blancos, recibían los sermones del santo con una docilidad y un provecho que parecían increíbles.  

Un Jueves Santo estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes, y de tal manera les habló, logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma, por lo que los aborígenes  desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica.    

El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones.

Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios y recordando el espíritu de San Francisco de Asís que era vivir siempre interior y exteriormente alegres, se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando, riendo y hasta bailando en honor del Señor Dios.    

San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie. Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Se le acercó a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral.    Por orden de sus superiores, los últimos años los pasó Fray Francisco en la ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores.

Entraba a las casas de juegos y hacía suspender aquellos vicios y llevaba a los jugadores a los templos. En los teatros, en plena función inmoral hacía suspender la representación y echaba un fogoso sermón desde el escenario, haciendo llorar y arrepentirse a muchos pecadores. En plena plaza predicaba al pueblo anunciando terribles castigos de Dios si seguían cometiendo tantos pecados y esto conseguía muchas conversiones.    En mayo de 1610 empezó a sentirse muy débil. Los médicos que lo atendían se admiraban de su paciencia y santidad. El 14 de julio, una bandada de pajaritos entró cantando a su habitación y el Padre Francisco exclamó: "Que Dios sea glorificado", y expiró.    Desde lejos las gentes vieron una rara iluminación en esa habitación durante toda la noche.
A su entierro asistieron unas 5.000 personas y tuvo contornos apoteósicos. El virrey Marqués de Montesclaros y el arzobispo Lobo Guerrero fuero los primeros en conducir el féretro a la iglesia, donde la guardia de alabarderos apenas pudieron contener a la multitud.
En Lima se da el hecho sorprendente y no repetido, de presenciarse la muerte de cinco santos en un espacio de 39 años: Santo Toribio de Mogrovejo (1606), San Francisco Solano (1610), Santa Rosa de Lima (1617), San Martín de Porres (1639) y San Juan Macías (1645). Por eso, la capital peruana también fue llamada la Lima de los Santos.
Tan sólo 15 días después de su muerte, se abrió su proceso de canonización. Las gestiones comenzaron en Lima, donde hubo 500 testigos, y después continuaron en otras ciudades del Perú, en el Tucumán y en España.
El Papa Clemente X lo beatificó el 1675 y el Papa Benedicto XIII, lo canonizó el 27 de diciembre de 1726. Su festividad es el 14 de julio.
La Santa Sede[] decretó el año Jubilar entre 14 de julio de 2009 y el 2010, conmemorando el cuarto centenario de su muerte. 

lunes, 23 de agosto de 2010

RESEÑA HISTÓRICA DE LA CUSTODIA DEL SSMO NOMBRE DE JESÚS

El 31 de octubre de 1948, un grupo de 10 misioneros franciscanos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús, de Sicilia, Italia, fundaron la Misión en Huancabamba, centro desde el cual atendían las parroquias de Huancabamba, Sóndor, Canchaque y Huarmaca. Con el correr del tiempo fundaron, en 1963, el Hogar y el Colegio “San Antonio” de Piura. Más adelante, la Parroquia “Santa María de Jesús, de Lima, y la Casa “P. Gabriel M. Allegra, de Trujillo. En cada uno de esos lugares, además de su misión pastoral, desarrollaron un intenso trabajo por la promoción integral de las comunidades que nos fueron confiadas.
1.- Así, en el campo de la Educación, el 12 de enero de 1961, por medio de la R.D. Nº 167, el Ministerio de Educación autoriza el funcionamiento del Colegio Particular “San Francisco de Asís”, de Huancabamba, siendo su primer Director el R.P. Aquiles Scala. El 27 de abril del mismo año, a través de la R.M. Nº 6982, se autoriza el funcionamiento de una sección nocturna. El 31 de diciembre de 1963, el Colegio fue nacionalizado por R.S. Nº 659; fue encomendado a los padres franciscanos por R.S. Nº 101, del 22 de febrero de 1964. El día 23 del mismo mes, se firmó el Contrato de Locación respectivo entre la Primera Región de Educación, de Chiclayo, y los padres franciscanos. El 1º de abril de 1963 se crea el Orfanato y la Escuela Primaria “San Antonio”, cuyo funcionamiento es oficialmente reconocido por el Ministerio de Educación con R.D. Nº 1267, del 28 de mayo de 1963, siendo su primer Director el R.P. Pedro Musmeci. El C.E. Secundario Común de Mujeres “Emilio Espinoza”, de Canchaque, fue fundado por iniciativa del R.P. Teodoro Corticchia. Fue autorizado por R.M. Nº 2427, del 12 de mayo de 1966. En 1967. Siendo párroco el R.P. Bernardo Castagna, se les encargó la Dirección a las Hermanas de San José de Tarbes que, en febrero del mismo año habían llegado a Canchaque, en número de cuatro: M. Isabel Vega, M. María de Lourdes, M. Gabriela y M. Micaela. En 1978 se fusionó con el Instituto Nacional Agrupecuario Nº 48. En Huarmaca, por iniciativa del R.P. Bernardino Ferrante, se fundó el Colegio Parroquial “Santa Ana”, cuyo funcionamiento fue autorizado por R.M. Nº 1603, del 25 de abril de 1968; fue reconocido como Mixto por R.M. Nº 5375, del 19 de noviembre de 1968, construyéndose para su uso y moderno local, de material noble, de dos plantas, que fue concluido en el mes de julio de 1970. En 1978, por iniciativa del R.P. Esteban Buscemi y M. Isabel Vega, se funda un Anexo del Colegio “Emilio Espinoza” de Canchaque, en El Faique. En la actualidad, este colegio, ya autónomo, lleva por nombre “San Miguel Arcángel”. En abril de 1979, por iniciativa del R.P. Bernardo Castagna, se fundó el Colegio “Santa María de Jesús”, en la Urbanización Ciudadela San Felipe, Comas, Lima. Fue reconocido oficialmente por R.D.Z. Nº 1077, para los Niveles de Educación Inicial y Primaria. El 11 de octubre de 1984, por R.D.Z. Nº 1817, se amplió el servicio al Nivel de Educación Secundaria. Lo dirige, desde su fundación, la Sra. Martha Alzamora Salinas. En 1992, por iniciativa del R.P. Esteban Buscemi, se fundó el Instituto Superior Pedagógico “Florencia Profilio”, cuyo proyecto de fundación fue aprobado por R.M. Nº 0974-92-ED, del 11 de diciembre del mismo año. El D.S. Nº 03-94-ED, del 4 de mayo de 1994, reconoce y autoriza el funcionamiento del Instituto y aprueba el Reglamento General que regirá su marcha. Ejerce la Dirección, desde la fundación, la Srta. María Ramos Ancajima, que ha compartido con Fr. Esteban y la Hna. Querubina La Motta los esfuerzos hasta la culminación del proyecto. Circunstancias coyunturales actuales en el campo de la educación han dado origen al Colegio “San Francisco de Asís” de El Faique, en la infraestructura del ISP, mientras el Sector decide la suerte de los Institutos Superiores. En abril de 1986, por iniciativa de las Srtas. Filomena Lo Manto y Lia Guillermino, del Movimiento “Presencia del Evangelio”, estrechamente ligado a la Custodia, a través de Convenio establecido entre la Diócesis de Chulucanas, el Movimiento Laico para América Latina y el Ministerio de Educación, fundaron el CEO “Juan B. Li Puma”, en Huancabamba, el mismo que ofrecía los servicios de Corte y Confección y Auxiliar de Contabilidad. Contaba con seis anexos en el área rural, dos centros de alfabetización y el CEO “P. Esteban Buscemi”, en El Faique.

Circunstancias diversas originaron que algunos de nuestros colegios pasaran a ser administrados por otras Instituciones. Así, en enero de 1977, el Colegio “San Francisco de asís” de Huancabamba, fue entregado al Estado. En la Década de los noventa, el Colegio “Santa Ana” de Huarmaca, pasó a ser administrado por la Diócesis de Chulucanas. Desde 1967, el Colegio “Emilio Espinoza” fue atendido por las Hermanas de San José de Tarbes. Desde enero de 2001, ha pasado a ser administrado por la Diócesis de Chulucanas, quien, en enero de 2006 encomendó la Dirección del mismo, al Párroco, R.P. Rodolfo Ibáñez Neira .

2.- En el campo de la Salud, ya desde muy temprano, el 14 de mayo de 1950, P. Bernardo Castagna, lanzó la idea de construir el hospital provincial “San Francisco” para Huancabamba. Para el 17 de julio ya se había comprado un terreno y el 22 del mismo mes se empezaron los trabajos. En 1952 se inauguró uno de los pabellones; se había equipado con catres; se contaba con el apoyo del médico de la localidad y voluntarias que querían servir como enfermeras. Sólo faltaba instalar el agua. El proyecto, sin embargo, se frustró por la acción de gente interesada que impidió que se lo pudiera dotar de este vital elemento. En 1977 el local fue entregado al Ministerio de Educación para ser usado como escuela.

Entre 1972 y 1975, P. Timoteo Orlando que, como Ministro Provincial (1966 – 1972), había demostrado particular interés y cariño por la Custodia, fue designado Custodio. Además del brillante trabajo que realiza a favor de la Entidad y el que despliega en el campo pastoral, dedicó un delicado y sostenido esfuerzo en el cuidado de los enfermos. Sus conocimientos en este campo, su compasión para con los que sufren, se vuelcan en la atención médica que brinda en la parroquia de Huancabamba a los miles de campesinos que acudían en busca de ayuda. La gente del campo y del pueblo lo amó, lo veneró y lo consideró el “Padrecito doctor” durante todo el tiempo que estuvo entre nosotros. En 1975 fue elegido nuevamente Ministro Provincial en Sicilia y tuvo que abandonar estas tierras que tanto amaba.

La preocupación de los misioneros por la salud de la gente se manifiesta de múltiples maneras. Así, en Huancabamba, P. Esteban Buscemi, en su dilatado servicio como Párroco, entre las muchas obras que realiza, concibió la idea de construir un Policlínico en la ciudad y diez centros de salud en el área rural, que se equiparon con una ambulancia. Durante el período 1991 a 1993, en colaboración con la Municipalidad provincial se van a construir capillas y postas de salud.

A fines de 1988, por iniciativa del R.P. Bernardo Castagna, secundado por P. Manuel Rosas, se fundó en la parroquia “Santa María de Jesús”, de Lima, el Consultorio Médico Dental gratuito, como complemento para el trabajo social que se realizaba a través de 21 comedores parroquiales, organizados para paliar los efectos de un paquete de medidas económicas ejecutado por el Gobierno. Médicos, odontólogos, personas amigas se comprometieron de inmediato en el esfuerzo, atendiéndose de modo preferencial a los más pobres y necesitados. En 1991, en otra administración, se convirtió en el actual Policlínico Parroquial “Santa María de Jesús”.

En cada una de las comunidades que nos fueron confiadas se puso de manifiesto el cuidado de la salud de las personas, especialmente los más pobres y necesitados. El paternal cuidado y la soberbia organización de la Diócesis de Chulucanas permitieron que, además de la atención que se podía brindar en cada una de las parroquias, se pudiera atender los casos más serios en coordinación con el Área de Salud de Chulucanas, a través del Fondo Santa Rosa y similares, derivándolos a centros especializados.

3.- En el campo de la Promoción Humana: El trabajo pastoral no puede realizarse sin un fuerte trabajo de promoción humana. La Diócesis de Chulucanas, al aplicar desde hace más de 30 años el Plan Nueva Imagen de Parroquia (NIP) –actualmente, “Renovada Evangelización Diocesana” (RED)- impulsó el trabajo pastoral de modo que no sólo se atienda sino que se organice en cada uno de los caseríos de cada una de las parroquias un Equipo de Coordinación Zonal –ECZ-, verdaderos motores no sólo del desarrollo espiritual y la atención pastoral, sino de la promoción humana integral de las comunidades. Los miembros de los Equipos reciben una cuidadosa y permanente formación e información y participan en la toma de decisiones, a través de las estructuras parroquiales y diocesanas.

Una muestra, particular, sin duda, de ese trabajo fue el que realizó la Parroquia “San Miguel” de Sóndor y Sondorillo. El denominado “Proyecto Sóndor” se desarrolló de 1991 a 1995, con el financiamiento de la Conferencia Episcopal Italiana –CEI- . Abarcaba los distritos de Sóndor y Sondorillo. Comprendía 5 actividades básicas: a) construcción de la Casa del Campesino, en Sóndor; b) Funcionamiento de la Estación parroquial de radio “San Francisco Solano”; c) producción de materiales audiovisuales para la capacitación de los campesinos; d) formación y capacitación de 60 promotores de salud (uno para cada caserío) y dotación de un botiquín de medicamentos básicos, para cada uno de ellos, administrados con un sistema de fondo rotatorio, debidamente supervisado y reabastecido por el Botiquín Central parroquial, y e) programas de alfabetización y post alfabetización en ambos distritos.

La participación de los laicos en el desarrollo del proyecto era condición sine que non, porque no se trataba de algo asistencial, sino de soñar y realizar con ellos una promoción humana y comunitaria que les diera alas para labrar su propio destino.

Coincidió con el actuar del movimiento terrorista Sendero Luminoso en la zona (1989 – 1996), razón por la cual los religiosos que trabajaron en el proyecto se pusieron en la mira de los terroristas y también de las fuerzas del orden. Su inspirador y conductor fue siempre su párroco, Fr. José Rosas Castillo, quien sirvió en esa parroquia desde 1988 hasta el 2004. No reemplazó al trabajo pastoral, sino fue su necesario complemento, ya que atender tan de cerca a los campesinos y sus comunidades, sus carencias y sufrimientos despertaron en el alma del párroco el deseo de responder, también “materialmente” a tantos desafíos.

He aquí una narración de este proyecto tan interesante: “El 16 de agosto de 1993, en un cálido día soleado, se inauguró la “Casa del Campesino”, en Sóndor, distrito de la Provincia de Huancabamba. Es un soberbio edificio de 320 metros cuadrados, de dos plantas, todo de concreto armado, pensado y construido para proporcionar alojamiento y cómodos ambientes de estudio y trabajo para los campesinos de los 60 caseríos que por entonces formaban la parroquia.

Cuenta con dos dormitorios, uno para varones, con capacidad para 40 personas, con su correspondiente batería de baños y duchas, y otro para mujeres, con capacidad para 20 personas, también con su batería de baños. Dos aulas de clase, con capacidad para 30 personas cada una. Un auditorio con capacidad para 60 personas cómodamente instaladas. Ambiente para oficina, comedor, cocina, dos baterías completas de baños para la primera planta. Todo el mobiliario de la casa, desde los catres y colchones hasta los pupitres, carpetas y mesas ha sido diseñado específicamente para esa casa. Detrás de la misma, una extensión de aproximadamente un tercio de hectárea sirve como chacra para cultivos demostrativos.

La parroquia había desarrollado desde varios años antes un programa de promoción humana y de organización comunal y había organizando en cada uno de sus 60 caseríos un Equipo de Coordinación Zonal, verdadero motor de la participación de la comunidad, no sólo en lo que a trabajo pastoral se refiere, sino en todo lo que tenía que ver con el bienestar y el desarrollo de la comunidad. Una de las primeras tareas que se asumieron fue preparar a los miembros de esos equipos, cada uno con un rol bien definido. Para eso era necesario organizar cursos. Cada mes se realizaban cursos para coordinadores, secretarios, mensajeros, promotores comunales, delegados de justicia y paz, catequistas, promotores de salud… El problema era dónde alojarlos, cómo brindarles ambientes cómodos para el estudio y las reuniones. De ahí la necesidad de la Casa del Campesino.

Mi participación en la aventura había empezado, en realidad, en febrero de 1990, un día después de mi llegada a esa parroquia. El P. José Rosas era entonces el párroco y el superior de la fraternidad. Me invitó a dar un paseo por una llanura cercana a la casa parroquial. Me dijo que teníamos que construir una casa para los campesinos, porque no era justo que ellos caminaran muchas horas (algunos hasta 12 horas) para participar en los cursos de capacitación que se daban, o en las reuniones, y tuvieran que dormir como animales en el suelo. Igual, una estación de radio, para que lo que aprendieran en los cursos lo pudieran escuchar nuevamente en sus casas o chacras y se enteraran además los vecinos. Luego, comprar una cámara de video, para producir material audiovisual para los cursos, aprovechando la magia que significaba para los campesinos la pantalla del televisor. También, continuar y ampliar la formación de la red de promotores de salud, de modo que abarque a todos los caseríos, y dotarlos de pequeñas farmacias en las que puedan comprar medicamentos a precios bajos. Eso debido a que la gente tenía la costumbre de morirse por cosas muy simples y no podíamos permitirlo. Ah, también un programa de alfabetización por que, ¿cómo van a hablar de la Palabra de Dios a los demás, si no saben leer ni escribir? Me quedé boquiabierto. La parroquia era pobre. A duras penas daba para comer y para pagar los gastos de un programa pastoral vasto y ambicioso.

La posibilidad se vislumbró a fines de año, cuando uno de nuestros superiores nos comunicó que estaba en condiciones de conseguir financiamiento para un proyecto de promoción humana grande, a condición de que fuera coherente, que pudiera ser aplicado en un lapso de tres años, que fuera autosostenible, etc., etc. Cuando nosotros le dijimos que sí, nos dio nueve días para concretarlo y presentarlo por escrito, con toda la documentación de sustento, presupuestos, etc. Me pareció imposible. En circunstancias normales me habría llevado varios meses hacerlo. Con todo, se preparó, se presentó, fue aprobado en el Perú y, luego de algunos meses, en Italia.

Ese día de agosto, la casa lucía envuelta para regalo, con globos blancos, amarillos, rojos, azules, con banderitas de todos los colores, en un ambiente de fiesta jamás visto, con miles de campesinos mirando embelesados el edificio, con todas las autoridades de la Provincia y de los dos distritos (Sóndor y Sondorillo) que conforman la parroquia. Había venido también nuestro superior y algunos de los familiares. Se hizo la Misa, la bendición de la casa y una fiesta muy larga y bonita.

Desde hacía un par de años (1991) funcionaba, seis horas al día, la estación parroquial de Radio: “San Francisco Solano”, desde la que llegábamos a cada uno de los caseríos con programas de formación humana y comunal, que eran como píldoras en medio de la música que le gusta a la gente. Se estaba produciendo, también desde entonces, material audiovisual para los cursos, con participación de la gente del lugar, y era hermoso ver a los campesinos emocionados porque aparecían en la pantalla del televisor.

Los programas de preparación para los promotores de salud se extenderían hasta 1995, en que cuarenta de ellos, que reunían los requisitos exigidos de preparación y experiencia, recibieron sendos “Botiquines Comunales”, verdaderas minifarmacias con medicamentos básicos, organizados con el sistema de fondos rotatorios, supervisados y abastecidos de lo necesario por el Botiquín Central Parroquial.

También en 1995 culminaron los programas de Alfabetización que beneficiaron a 2,400 campesinos , (la mayor parte mujeres), es decir, casi el 10% de la población de la parroquia.

Finalmente, también en 1995, se repotenciaron los equipos de la radio, dotándoseles de un transmisor de onda corta y uno de FM construido especialmente para Sóndor, con su correspondiente antena de transmisión.

Los programas de formación humana no terminaron, sin embargo, en 1995 sino que fueron ampliándose y diversificándose para responder mejor a la cambiante problemática de estos dos distritos serranos y a las condiciones del momento. En el curso de los años siguientes se inició el Proyecto de Reforestación en Cascapampa (Sondorillo), con una meta de 100,000 plantones de pino radiata y especies nativas, y en Huaricancha (Sóndor), en un esfuerzo por cambiar el microclima que hacía que la mitad de la parroquia (Sóndor) tuviera agua, fuera verde y lujuriante, y la otra mitad (Sondorillo), careciera de ella. El proyecto implicaba a dos comunidades campesinas (miles de campesinos), las dos municipalidades, Pronamachcs, la asesoría de las universidades de Piura. Involucró también a las escuelas, a los maestros, los niños, los padres de familia, a través del programa “Mi hermano árbol” .

El grado de compromiso con las comunidades llevó al párroco a promover las Mesas de Concertación, en el esfuerzo por propiciar la participación de las autoridades, instituciones y el pueblo en general para estudiar la realidad de cada uno de los dos distritos que conforman la parroquia, priorizar los problemas y los recursos asignados a cada Municipalidad y velar para que se inviertan respetando los acuerdos de las Mesas. Fr. José presidió la Mesa de concertación de Sóndor hasta su cambio a otra parroquia en el año 2004, en tanto que la de Sondorillo se encomendó a uno de sus vicarios.

El alma de todo ese esfuerzo fue siempre el P. José Rosas, su párroco. Fue muy emocionante trabajar tan de cerca en un sueño tan hermoso, intenso y vasto, nacido del esfuerzo sincero por cuidar y atender pastoralmente a las comunidades que le fueron confiadas”.

4.- El compromiso social de los Franciscanos: Se puso de manifiesto desde el inicio. Así, en febrero de 1959, por iniciativa del R.P. Francisco Pulvirenti, se fundó la Cooperativa de Ahorro y Crédito “San José”, en Cartavio; en 1972 se constituyó la Cooperativa “San Pedro”, de Huancabamba, contando con la asesoría del R.P. Ignacio Ferraro y el Ing. Saúl Risco, de la Cooperativa “San José”, de Cartavio. Consiguió su reconocimiento oficial el 9 de octubre de 1963, por R.S. Nº 439. Actualmente, autónoma, aún sigue funcionando. En 1963 se fundó la Cooperativa “San Juan Bautista Ltda.”, en Canchaque, reconocida oficialmente por R.S. Nº 103, del 6 de marzo de 1963, también con el apoyo y asesoría del R.P. Ignacio Ferraro y el Ing. Saúl Risco. Se independizó en 1972.

En este campo, habría que destacar, sin duda, la fundación del Orfanato “San Antonio”, en 1963, que atendió a centenares de niños hasta 1977 en que, habiendo surgido instituciones similares, como Parkinsonia, se cerró. Su fundador fue P. Pedro Musmeci Grasso quien, al mismo tiempo, involucró a las Hermanas Franciscanas en la fundación del “Hogar Santa Rosa”, para niñas, institución que por fortuna aún sigue prestando amoroso cuidado y servicios a tantas criaturas necesitadas.

5.- El trabajo vocacional: Empezó casi de inmediato, si bien sus primeros frutos empiezan a concretarse en 1956 con el ingreso del hoy sacerdote Fr. Daniel Farfán. En 1963 se fundó el seminario menor en Huancabamba. Desde sus inicios contó con la generosa y fraternal ayuda de la Provincia de los XII Apóstoles del Perú, que formó a las primeras generaciones de religiosos y sacerdotes peruanos. A partir de 1977, con la construcción y puesta en servicio de la Casa de Formación “Santa María de Jesús, en Comas, Lima, se consiguió la autonomía en este campo. Decenas de sacerdotes se formaron en estos sesenta años, si bien no todos continúan formando parte de la Entidad.

CONCLUSION: El núcleo, el centro, la razón de la Misión, la Custodia, fue la evangelización y el cuidado pastoral de las comunidades que gradualmente nos fueron confiadas. Ese es el más grande de sus logros. Las parroquias de Huancabamba, Canchaque, Sóndor y Huarmaca, en la Provincia de Huancabamba, y, desde 1988, la parroquia “Santa María de Jesús”, en Comas, Lima, bajo los lineamientos de un Plan Pastoral de participación y comunión, han creado una organización capilar, que garantiza que se cumpla el propósito de la Orden de “llenar el mundo con el Evangelio de Cristo”. Lo propio han hecho la Capilla del Convento San Antonio, en Piura, los colegios, Ceos e Institutos. Miles de laicos están comprometidos en una tarea en la cual no podemos darnos respiro.

En ese esfuerzo, los franciscanos estuvieron al frente no sólo en la construcción o reconstrucción de capillas, en la fundación de nuevas parroquias -“San Juan Bautista” de Canchaque y “Santa María de Jesús”, en Lima-, sino en la construcción de escuelas, postas médicas, locales comunales, carreteras, incluso campos de aterrizaje (en Huarmaca y apoyo decidido en el de Huancabamba).

Las nuevas generaciones de franciscanos peruanos que conformamos la Custodia, dependiente de la Provincia de los XII Apóstoles del Perú desde 2003, herederos de tan rica tradición, tenemos ahora la tarea de continuar con tan titánica labor, respondiendo a los cambiantes desafíos de los tiempos y lugares en que mantenemos nuestra presencia.


GALERÍA DE COMISARIOS  PROVINCIALES
1
R. P.  Daniel Cultrera  
Octubre de 1948 abril de 1950
2
R. P.  Bernardo Castagna
Mayo de 1950 a noviembre de 1953
3
R. P.  Juan Bautista Li Puma
Noviembre de 1953
4
R..P.  Leone Murabito,          
Noviembre de 1953
5
R. P.  Querubin  La Roca
Agosto 1957 diciembre de 1962
6
R. P  Pedro Musmesci
Diciembre de 1962 agosto de 1966
7
R. P. Teodoro Corticchia
Agosto de 1966 a enero de 1967



GALERÍA DE PADRES  CUSTODIOS
1
R. P.  Juan Bautista LI puma  
Enero   de  1967   a Agosto de 1972
2
R. P.  Timoteo Orlando
Agosto  de   1972   a Agosto de 1975
3
R. P.  Bernardo Castagna
Agosto   de   1975   a Diciembre de 1975
4
R..P.  Pedro Musmesci,          
Enero     de   1976   a Agosto de 1978
5
R. P.  Silvano Anzalone
Agosto   de    1978  a Setiembre de 1981
6
R. P  Venanzio Ferraro
Agosto  de    1981  a  Febrero de 1988
7
R. P. Esteban Buscemi
Febrero   de   1988  a  Enero de 1991
8
R. P. Venanzio Ferraro
Enero     de    1991 a  Enero de 1994
9
R. P  Venanzio Ferraro
Enero      de    1994  a Febrero de 1997
10
R. P. Luis Bernardo Sánchez A
agosto de 1997 a agosto del 2002
11
R .P  Fernando Trupia
Agosto del 2002  a Diciembre del 2002
12
R. P. Esteban Buscemi
Enero del 2003 a Agosto del 2003
13
R. P. Salomón Pusma Guerrero
Agosto del 2003 a Agosto del 2009
14
R.P. Rodolfo Ibáñez Neira
Marzo del 2010


P. Manuel Rosas Castillo OFM